DECLARACIÓN DE PANAMÁ

 

 

Los asistentes al III Congreso Iberoamericano por la Vida y la Familia comprometidos con Dios, con nuestras naciones iberoamericanas, y especialmente con nuestros hijos, constatamos la acción de la mano del Señor en estos años de nuestra actividad que nos ha permitido alcanzar espacios y metas con firmeza y determinación.

 

Ratificamos nuestro compromiso con la Vida y la Familia, la Justicia, el Desarrollo y la Libertad. Nos asumimos como un movimiento cívico transversal que recoge nuestra tradición secular evangélica de compromiso con las libertades civiles y que hoy vuelven a estar amenazadas.

 

En un momento en el que la Ideología de Género está infiltrando mentes, estructuras e instancias de poder, nos levantamos, no sólo en defensa de nuestra ética, sino en defensa de la identidad y las libertades de todos, especialmente de la próxima generación.

 

Frente a las tendencias totalitarias de esa ideología, reclamamos el respeto a la soberanía de las naciones y denunciamos las iniciativas neocolonialistas de instancias internacionales, desde el Fondo Monetario Internacional, la Organización de Estados Americanos e instituciones de la ONU, que ofrecen apoyo financiero a cambio de modificaciones legislativas que impone la Ideología de Género.

 

Ante la apropiación de competencias por parte del Estado, exigimos respeto a la autonomía de la familia en la educación en valores de sus hijos exigiendo un modelo educativo que excluya el adoctrinamiento y las consignas ideológicas. Conscientes de que la ciencia desmiente las falacias de la ideología de Género, nos preocupa que en la elaboración de leyes y programas educativos se excluya la información que ofrece la ciencia y se hagan imposiciones ideológicas.

 

Desde la firmeza de nuestras convicciones, estamos abiertos al diálogo franco y constructivo para contribuir en la búsqueda de soluciones ante las instancias de gobierno, particularmente en el ámbito legislativo, para establecer leyes justas que resguarden los derechos inalienables, particularmente el derecho a la vida, y de las instituciones fundamentales, como el matrimonio, no sólo por cuestiones éticas, morales o religiosas, sino porque garantiza la preservación de la especie, la fortaleza del Estado y la asertividad de la sociedad.

 

Exigimos espacios para el diálogo franco y constructivo a las instancias internacionales como la OEA y la ONU para que mantengamos y fortalezcamos los instrumentos internacionales como la Declaración Universal de Derechos Humanos; la Convención Sobre los Derechos del Niño; la Declaración Americana Sobre Derechos Humanos; el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos; la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre; entre otros muchos instrumentos jurídicos signados internacionalmente que mantienen como principales, originales, inalienables y fundamentales garantías individuales el derecho a la vida y a la familia basada en el matrimonio entre un hombre y una mujer.

 

Con el mismo respeto que cualquier ser humano merece, exigimos se respeten nuestras firmes convicciones éticas, morales y espirituales en la búsqueda de la construcción de un modelo de desarrollo para Iberoamérica, que restaure la imagen de Dios en el ser humano. Oramos para que en esta empresa nuestro Padre Dios nos perfeccione, afirme, fortalezca y establezca.

 

 

Panamá, 23 de febrero de 2019